Inspirado absolutamente en la entrada de Camiji's sobre la maldición, creo que es necesario un post propio sobre mi propia experiencia al respecto.
Los caídos. LOS CELULARES caídos.
Aún recuerdo cuanto quería uno de estos dispositivos en la educación básica, tener uno era una bendición solo para los elegidos y tener uno "de moda" era digno de hijos de la realeza.
Yo no tenía celular y me demoré en tener, pero mis amiguitos en su tierna pubertad ya habían empezado a recibir estos dispositivos como regalos en los cumpleaños o porque la familia completa de había modernizado.
El Tomi era mi mejor amigo de la época, andabamos de aquí para allá hueviando, pasábamos los fines de semana juntos y teníamos los dos nuestra propia colección de cactus (Yo tenía dos que se SECARON, sí, y el se cebó, y después empezó a coleccionar plantas aéreas). Tan amigos, que yo estuve el día que su Papá se fue de la casa (se había metido con la secre) y la familia se rompió, así de amigos, y además nosotros con la nana habíamos cocinado una cena (de sopa, arroz con hamburguesas y una cassata BRICK, fineza total) con la ilusión de que sus padres arregalaran sus problemas, de hecho, habíamos puesto hasta fotos de los hijos en la mesa finamente adornada, para que se sintieran aún más mal de romper aquella bella familia, pendejos e inocentes.
La hueá, y por lo que estoy haciendo esta introducción, es que el Tomí tenia un papá culposo, y todos sabemos como funciona el síndrome del papá culposo.
Tomi tenía las mascotas-robot que estuvieron de moda y costaban 10 lucas. Yo ROGUÉ para que me compraran una y cuando la tuve, el ya tenia seis.
Y lo mismo con los celulares, el ya tenía uno, y no era el primero, ya había experimentado su primer UPGRADE. Yo seguía sin celular y lo deseaba más que cualquier otro tipo de objeto en la vida. Mi hermano Marcelo-intelectual no quería tener uno y el ya estaba en la Universidad y un día mi Mamá llegó con un celular DE REGALO para él y él se enojó.
¿PORQUE yo no podía tener aquella bendición? ¿PORQUE no era digno de aquella felicidad de tener un ladrillo Nokia?.
Hasta que un día de Abril... mi madre me llama a su pieza y me entregó mi ladrillo. La abracé emocionado y se me pusieron los ojos llorosos (la dura?) y empecé inmediatamente a jugar Snake, lo cual era menester en cuanto prendiera dicho aparato. No sabía yo en lo que me estaba metiendo y como iba a ser este peregrinaje por el mundo de los móviles.
Ese ladrillo duró años, y creo que recibí 5 llamadas en el tiempo que lo tuve, y como era chico, todos los días llamaba a mi nana en la noche para saber si había llegado a su casa, y sería el uso que le daba a la luca que mi madre me cargaba a veces.
Después de hinchar su buena cantidad de tiempo recibí otro y así empezamos:
- Tuve el celular Nokia que se le cambiaban las carcasas y tu las imprimias, no el que tenía luces (eso era un lujo asiático) sino el anterior, uno que los números compartían el botón... se entiende? No encuentro la foto porque no sé el modelo, pero era realmente moderno. Mi primo justo tenía el mismo que yo y yo estaba frustrado porque a mi no me funcionaba el infrarrojo, ah y era SMARTCOM PCS. Dicho celular fue vilmente robado de mi mochila en la micro, y no es un hábito para mi dejarlo ahí, sino que lo deje un segundo porque me iba a bajar Y ZÁS! desapareció. Aproveche la oportunidad para rajar mi mochila con un tiptop y hacerle creer a mis papás que había sido un gran robo, para que me compraran una mochila nueva, porque la mía estaba hecha mierda.
- Tuve un Samsung que se deslizaba el teclado hacia abajo, que me lo robaron en una CONVIVENCIA en el colegio. Sí, entre los chéster y las galletas tritón mi celular desapareció, y porsupuesto que la convivencia en cuestión terminó ipso-facto, y la profesora hizo que todos revisaran sus mochilas inútilmente. Finalmente el ladrón fue pillado cuando le robó el celular a una compañera que era hija de un paco carabinero de la nación.
- Tuve un MOTOROLA que GRACIAS AL SEÑOR me lo robaron porque es la peor interfaz que he experimentado, un sistema operativo como el hoyo. En todo caso no tuve que lidiar mucho con el porque me duró menos que un candy, y lo perdí mientras mis papás estaban de viaje así que no les conté hasta que volvieron.
- Tuve otro Samsung almeja que se rompió cuando salté las escaleras del colegio porque nos habían soltado antes de la hora, bacán.
En mi vida universitaria, otros dispositivos móviles desfilaron:
- Un Sony Ericcson Walkman, que era LA RAJA y muy apañador, no se rompía, nada, no le pasaba realmente nada. Jamás lo perdí, me regalaron para navidad un celular con teclado y fue olvidado.
- El celular con teclado se mojó en la playa y era irreparable.
- El que vino me lo robaron en el Doggis de la Alameda donde estaba bajoneando después del paseo de la U. Ese doggis SE QUEMÓ este año y una leve sonrisa esbozó mi rostro al saber la noticia, perdón.
Y ahora tengo un iPhone, y me da miedo porque yo no soy bueno para estas cosas, y se viene el paseo de la Universidad de nuevo donde espero que no le pase nada, porque sino me cago.
PERO AGRADEZCO a todos los móviles que desfilaron por mis manitos de hacha, porque me entregaron momentos inolvidables, mensajes de texto que marcaron mi vida y el cybercariño que tu celular te entrega, PORQUE ACÉPTENLO, es más que un amigo.
Dioses del Olimpo, protejan a mi móvil de todo mal y del agua, y Amén!
Insisto que es la maldición de los templarios!
ResponderEliminarBuena suerte con el Iphone, aprovéchalo mientras dure.