lunes, 5 de mayo de 2014

Yo sólo quería ser dentista.

Este blog está tan botado como mi yo interno así que creo que es momento de darle algo de vitalidad.
Yo sólo quería ser dentista, no quería tener que postergarme por 6 años a mí mismo y ponerme de tapete para todos los pacientes que acuden supuestamente desesperados por atención dental.
Si bien estoy en el último año de Universidad (YESSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS and no) Yes por las responsabilidades de ir a la universidad, yes por no ver más pacientes y sentir que estás siendo evaluado en todo momento y yes por no tener que estar todo el día en la universidad.
No, por mis amiguitos, no por todos los funcionarios y profesores que me han mantenido vivo día a día y no por dejar estar parte de mi vida atrás.
Han sido unos años exitosos y bien carreteados, pero ha sido tan pesado que no podría volver a empezar.
Tras esta reflexión que representa ESCUETAMENTE la crisis vocacional que tuve en Abril (donde no escribí nada) ahora puedo asegurar que estoy en proceso de recuperación y reencuentro con los dientes y sus temas. Rendirse nunca ha sido una opción, menos cambiar de carrera AHORA tras estos años y a punto de terminar así que GO ON para mí. Lo que básicamente me aterraba era el sentír que no tenía talento y que no sabía nada, pero consejos varios de personas valiosas me han ayudado a dejar todas estas tonteras atrás, porque yo soy muy maduro (Edad mental de 28 años según un test de Facebook).
En fin, como recapitulación de estos años he vivido experiencias únicas y quedan muchas aún en este año, estas son algunas particulares:
- La señora Cecilia. Nunca la voy a olvidar, nos conocimos bien, la examiné y a la hora de hacer el presupuesto me dijo su nombre completo: CECILIA PITO DELGADO.
... Sí... Cecilia Pito Delgado. Nunca más volvió pero la anécdota perduró.
- Mi paciente con Alzheimer. La señora Etelvina, 96 años de edad y venia por sus prótesis totales (dentaduras) me prometía todas las semanas que me iba a hacer un postre tres leches... y cada semana llegaba con uno, me lo entregaba y yo lo guardaba y al ratito me decia: YA SE! la próxima semana le voy a traer mi postre tres leches... Señora ya me trajo uno!... ah verdad. Al ratito: Ya sé! la próxima semana le voy a traer un postre tres leches... y efectivamente cada semana llegó con uno que hacíamos mierda con mis compañeritos de clínica.
- Mi paciente que no se lavaba los dientes porque su marido le gustaba el "olor a hembra"
- La paciente que me robó el iPhone, la pille chanchito con las cámaras de la universidad y logré interceptarla antes que se fuera, me lo devolvió, me pidió perdón y me dijo que cuando venía de nuevo. La dura?
- El paciente que me trajo un presente de su campo. Una mandíbula de caballo con dientes a medio descomponer. Agradecido de corazón, pero la verdad llegué a mi casa a darle cristiana sepultura junto a mi gatita Luna.


Así hay varias historias, pero tengo que estudiar, ya pensaré en algo más divertido para contar!

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