lunes, 14 de julio de 2014

LLUVIA

Lluvia a raudales y de arriba hacia abajo, nada que hacer.
Salgo a manejar, SÍ A MANEJAR, en cuanto llegué a la rotondita de la Clínica Alemana (si, ahi mismito me metí) ya me había arrepentido. La gente cuando caen gotas en la capital se pone muy requetecontra ahueoná... venía manejando con una señora y su SUV enorme pegado a mi auto. PEGADO, y no había ninguna razón para tal cercanía, sólo era la sensación de "andar seguro". Aunque debo admitir que la histeria colectiva de la lluvia hizo que todo el mundo anduviera bien distanciado y a velocidades prudentes. Me sorprendieron shiquillos conductores chilensis.
A todo esto, sali porque la Walepsykah, que es como le decimos a la Vale, me dijo que fueramos a fumar una cosilla en mi vehículo. Marivueltas le llamamos y nos sirven para reírnos y como excusa para vernos. 
Conversars, fumars, reír y dibujar en los parabrisas, una gran tarde que tenía certero final porque la Wale tenía compromisos que cumplir, emprendí rumbo a mi casa y agradezco anóninamente a toda la gente que me facilitó la conducción, insisto en la amabilidad circundante en las calles de hoy.
Llegué a mi hogar y mi madre dejó su autito enorme muy pegado al portón, ASÍ QUE EL MÍO NO CABÍA. Lo estacione afuera y entre para poder buscar las llaves del de ella y correrlo un poco.
Ahora viene lo interesante. Si bien, la misión consistía en correr rápidamente, correr el auto, volver al mío, subirme, entrarlo y entrar a la casa sin mojarme tanto, todo se complicó...
Corrí exitosamente el auto de mi mamá bajo el efecto de MaryJane pero cuando llegué al mío caché que había sacado la llave-lápiz, un lápiz con forma de llave para anotar recados CUYO PORTE DESPROPORCIONADO evidencia que su uso dista de ser abrir puertas de toda índole. En fin... en un momento no supe que hacer, después reaccioné y entre corriendo a buscar las llaves reales, busqué y estaban en el otro bolsillo, lo que quiere decir pique en vano y que me significo irme mojando considerablemente. Llegue al auto y lo entré, sali corriendo y entré a la casa. DONE.  NOOOOOOPE.
En mi rally a casa, mi elegante hierba envuelta en una hoja de papel de cuaderno se cayó de mi bolsillo y yacía en la vereda EMPAPADA. Lo único que tendría para las vacaciones debido a mi escaso respuesto. PARA MI FELICIDAD, los dobleces dignos de origami hicieron que no se mojara, así que ahora reposa intacta en el bolso de mi cámara, para mañana irnos a la PLAYA!
Después de eso comí sopaipillas y vi los Simpson. Tarde redonda.

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